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Pánico al Metal en el Medio Oriente

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Pánico al Metal en el Medio Oriente

Yo pensaba que solamente el metal se atacaba en Cuba, que toda una cultura era calificada de denigrantes y delicuentes, veo que no. Les muestro que otros gobiernos estúpidos piensan lo mismo que en mi bella isla caribeña.

Tomado de:  Javier Espinosa (Corresponsal) | Beirut  para El Mundo.es

Gassan Rahbani asegura que su querencia por el rock duro se fundó en una época muy apropiada para el género: los trágicos años de la Guerra Civil Libanesa. Sólo a un personaje como él se le hubiera ocurrido crear en esas circunstancias y con 17 años el que quizá sea grupo pionero de metal árabe, Bruma Salvaje.

"Sacamos el primer disco de heavy metal en inglés de Oriente Próximo. Se llamaba 'Finalmente el primero'. Sólo lo pudimos distribuir en cintas", precisa el cantante, miembro de la infinita saga artística Rahbani, la misma que encumbró a la cantante Feiruz.

Su despacho está adornado con carteles de grupos como Deep Purple o Led Zeppelin, cuya presencia en la nación árabe "es una quimera" -según sus propias palabras- ante el estigma que mantiene el heavy en esta región bajo la presión del clero musulmán y cristiano, siempre dispuesto a identificar adoradores del Diablo.

"Aquí es más fácil organizar un concierto de Beyoncé medio desnuda que traer a Iron Maiden", precisa Rahbani.

Y eso es rigurosamente cierto. El productor Naji Baz intentó traer a los Maiden a Beirut en 1998, pero las fuerzas de seguridad les negaron el visado bajo el señalamiento de que su elepé 'El número de la Bestia' era una prueba irrefutable de su devoción satánica.

Cuando el hijo de un general libanés se suicidó, se descubrió que era aficionado a Nirvana. Y el rock se convirtió en culpable.

Para el propio Baz, "Líbano es uno de los países más cerrados de la región en lo que respecta al rock duro. He recibido cartas de la Iglesia Católica en la que decían que el rock duro instaba al suicidio".

El pasado mes de marzo, el conocido programa televisivo 'Al-Haqiqa' (La verdad) que presenta el polémico periodista egipcio Wael al-Ebrashi dedicó toda una serie al rock duro en esa nación y reactivó la controversia en todo el mundo árabe. El espacio entrevistó a varios músicos y seguidores de este estilo que como Bassem Ali -un estudiante de medicina- adujeron que era preferible "tocar la guitarra que ver películas porno en internet". "El heavy metal sólo es música, no tiene nada que ver con el satanismo", le secundó Nirmin Magdi.

Pero el programa también invitó a clérigos como Tuhami Muntasir, ex asesor del mufti de Egipto, que les acusó de formar parte de una "campaña sionista" dirigida a "dominar el mundo" y esparcir "la abominación".

"De esa manera sobrevendrá el colapso de los países y no será necesario recurrir al armamento", concluyó Muntasir en tono apocalíptico. Sus opiniones son un reflejo de la profunda animadversión que se ha establecido en torno al rock duro en una región donde la religión dispone todavía de una considerable influencia tanto social como política.

Las campañas contra los seguidores del rock duro en el Líbano han sido una constante desde 1994, cuando el hijo de un conocido general del ejército se suicidó al poco tiempo de que lo hiciera Kurt Cobain, el líder de Nirvana. "Puede que simplemente tuviera problemas familiares pero la policía descubrió que el chaval tenía discos de Nirvana y vestía ropa negra, así que decidieron que debía haber actuado bajo la influencia de Cobain. Acudieron a las tiendas (de música) preguntando qué compraba la gente. Establecieron una lista negra, donde incluso incluyeron a Pink Floyd. Interrogaron a los jóvenes que vestían ropa negra y acudían a las discotecas", recordaba Moe Hamzeh, jefe de filas de la banda libanesa The Kordz.

La siguiente acometida llegó en 2003 a raíz de la muerte de otro joven por una sobredosis de heroína. La prensa comenzó a divulgar toda suerte de historias sobre misas negras, supuestas orgías organizadas por estos conjuntos en cementerios y sobre su hipotética afición por degollar cabras.

La policía volvió a cuestionar a personajes como Hamzeh, al que retuvieron durante seis horas. "Me preguntaron cosas como '¿adoras a Satán?'; '¿Has tocado Hotel California?' [una melodía de Eagles ajena totalmente al heavy metal]; '¿Por qué ilustras sus carteles con pinturas de Dalí?'".

El último encontronazo data sólo de noviembre pasado, cuando el Secretariado General de Colegios Católicos y el Centro Católico de Información arremetieron contra el Festival de Rock de Beirut, donde tocaban grupos tan significados de esta corriente como los británicos Anathema, acusando al evento de ser una cita "peligrosa para expandir la cultura de la muerte, el suicidio, las drogas y la hostilidad".

Beber sangre de gato

Anathema ya tuvo que cancelar un concierto que tenía previsto en Túnez el año pasado bajo la misma acusación. "Nuestro promotor nos dijo que alguien le había dicho al ministro de Interior que éramos unos adoradores de Satán, que comíamos gatos negros y nos bebíamos su sangre", escribió el guitarrista Darryl Anthony en su blog para explicar lo acaecido.

Y hay más casos: en Egipto todavía se recuerda el caso de los adolescentes arrestados en 1997 por escuchar heavy a los que se sometió a juicio acusados de satanismo. Marruecos también encarceló en 2003 a 14 músicos con el mismo cargo.Y el año pasado, la policía de Bahrein arrestó al guitarrista de un grupo local al ver que portaba una camiseta estampada con una figura diabólica y un mensaje que rezaba: "Dios está ocupado ¿Os puedo ayudar?".

Sin embargo, y pese al cerco oficial, el heavy metal asiste a una expansión fulgurante en la región y cautiva a una creciente minoría de muchachos árabes. El diario independiente egipcio 'Al-Masry Al-Yawm', estimaba hace días que un 10% de la juventud de esa nación escucha heavy metal.

La mejor expresión de este fenómeno podría ser el llamado Festival de Rock del Desierto que se celebra en Dubai (Emiratos Arabes Unidos) desde el 2004 y que ha reunido a miles de seguidores venidos de todos los países del área en sus últimas ediciones. La cita ha quebrado todos los tabúes establecidos en torno a esta música invitando a tocar a nombres míticos como Iron Maiden o Motörhead.

"El 90 por ciento de las bandas prohibidas aquí, en el Líbano, están autorizadas en el Golfo. No lo ven como un problema porque para ellos el anticristo no es antialá", sentencia Hamzeh.

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Comentarios Pánico al Metal en el Medio Oriente

fua q giles que son y SOAD q sus integrantes son descendiente de líbaneses son diablos tambien?
la gene me enferma

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